4 mar 2021

En el banco de pino verde [Confesiones]

 Y si, hay días en las que el playlist marca un poco la ruta a mis emociones y no al revés. Lo mejor es que me cuenta cosas de mi que no me quiero decir.

Hoy me siento como Penélope sentada en la estación, viendo a todos pasar y esperando [a mi amante] en el próximo tren, tren que no llega y que se va la vida en la espera.

No es que no haya amado, es que me enamoro y todo (en serio) pero hasta ahora me doy cuenta del tamaño de mis expectativas y en esto se refleja mi necesidad de seguir sola, claro está, viendo a los lados a ver si se presenta "ese amor" que sigo esperando, ese al que le permita quedarse; ese con el que voy a dejar de correr en sentido contrario y quedarme, sin reservas.

¿Por qué sigo huyendo si me siento como Penélope? ella, que de tanto soñar se quedó viviendo en un sueño y no mira lo que le pasa por el frente, no reconoce a su amor cuando le habla y no sabe en realidad qué (a quién) espera.

Así con medio siglo vivido en este "vamos a ver" hoy me doy una sacudida para salir del letargo y entender que no pasa nada, que mis grises son maravillosos, que puedo recibir sin miedo y que está bien.

Que puedo estar bien.

Voy a estar bien.

Lo bueno es que me sigo conociendo, con tanta terapia y estudio aprendí a disfrutar de la soledad porque hace bastante rato que me gusta estar a solas conmigo, entonces toca abrir la ventana para empezar. 

Nueve de la noche, escribo sobre el amor de pareja (o la falta de) y la música sigue en alta y yo me siento cada vez mejor, llegó Juan Gabriel.

PD: El playlist se llama "Doñístico tipo sábado por la tarde".

¡A esto lo llamo intensidad!


Voy a ver por donde anda Mercurio, capaz que alguien me cuenta que todo esto es su culpa.

@GabyAcostaSoto

21 ene 2021

Complaciente

Complacer.

Que alivio dejar de hacer cosas por complacer a otros.

Tenemos arraigado ese sentimiento de culpa que surge al pensar que si somos honestos con alguien y decimos NO, no quiero, no me gusta, no me hace sentir bien, no me interesa, vamos a ofender o hacer sentir mal, ‘quedar mal’ o no ser bien vistos.
De aquí parten muchas veces las personalidades débiles y terminamos con un ¿Qué van a decir de mi?
Este miedo nos arrastra a repetir una y otra vez  caer en la complacencia.
En un mundo donde el like vale mas que una opinión sincera, los miedos a la aceptación permanecen a flor de piel.
Cuando voy a las redes sociales si algo no me gusta, tal vez no lo critico pero tampoco necesito regalar ese like para hacer sentir mejor a otros.
Esa incoherencia termina haciéndonos daño a nosotros y al resto, terminamos dudando de nuestra opinión y no hacemos lo que sentimos sino lo que se vea mejor a los ojos del mundo.
Hay que dejar de vivir en la justificación, hacer las cosas para quedar bien y solo cumplir compromisos, es un llamado urgente a conciliar la paz interior; en mi caso es lo que estoy haciendo, al menos lo que quiero lograr.
Me he visto gastando demasiada energía tratando de quedar bien con otros, cuando en realidad lo que quiero es salir de ese espacio. Eso agota, es matador.

Hoy sigo agradeciendo el aprendizaje y a través de este agradecimiento queda en evidencia el camino andado, es maravilloso. 


Ser respetuoso y aprender a decir no, sostenerlo y seguir. 

Vamos.

Gaby. 


5 oct 2020

Frente al espejo

 Hay días en los que el espejo "pesa" un poco más.

En esos días siento que las huellas de la noche se convierten en cicatrices y me cuesta un poco entender y aceptar aquella frase que me decía mi tía Ligia: "Los años no vienen solos", y veo marcas en mi piel. Mi vista falla tanto como es posible sin anteojos y a veces me cuesta escuchar tonos bajos.

Esas pequeñas marcas en mi rostro se convierten en miedo a la edad y lo que esto conlleva.

Hoy tal vez me pese un poco más la celulitis o las estrías y ya no tengo la firmeza de hace 10 años, como es obvio, aunque si llego a comentarlo en voz alta la respuesta sea: "pero estás muy bien", ¡SI!, lo sé, no me quejo, solo me siento... me siento y entiendo que llegando a este punto, asumiendo que 51 años apenas puede ser la mitad de la vida, a ratos la nostalgia de esa energía perdida  con tanta facilidad me abruma.

Lo cierto es que estoy aprendiendo a quererme más con la cara lavada, aunque siga ocultando las canas. 

Hoy estoy mirándome con otros ojos y aceptando cada cicatriz como parte de mi historia, reconociendo que esa pequeña niña tímida de 12 años que no se "mostraba" era solo una chica normal, común; que solo me dejé llevar por las expectativas de lo que no soy y no iba a ser.

Soy muy afortunada, porque me estoy queriendo cada vez mejor, cada vez cambiando la mirada y entendiendo la belleza de sonreír frente al espejo. 

Hoy mi voz es una de mis voces favoritas, hoy me escucho y me entiendo, aceptando y entendiendo mis virtudes, esas que tanto escondí detrás de mis miedos y mis tristezas disfrazadas de un verbo tenaz que fue mi caparazón para intentar conseguir afuera la perfección que "no veía" adentro.

Hoy agradezco mi andar, todo lo que me trajo hasta aquí, que hizo de mi lo que antes no entendía, saberme completa para poder deshojarme en esta parada, este "alto" que ha servido para cambiarme los zapatos para la siguiente ruta.

Hoy estoy intensa-mente agradecida conmigo, porque ya no quiero ser mejor que nadie, no deseo destacar, solo quiero estar en paz.

Qué alivio ha sido conocerme. 

Esto apenas comienza. 

14 jun 2020

Encontrar



Yo si tuve mucho miedo, muchas veces.

Todo el tiempo.

Miedo de saber si había algo más para mi, si la vida me tenía guardada una sorpresa espectacular y que tal vez no sabía cómo llegar a eso.

De sentirme perdida en el camino.

Lloré tantos días y sus noches ante ese miedo que perdí la cuenta. Me vestí con una armadura que ni yo misma podía descifrar. Me escondí detrás de alguna medicina para el dolor.

Y resulta que siempre fui, que solo tenía que levantar la mirada frente al espejo y ver que estaba ahí, que siempre fui, que soy.




Ahora lo sé:

Que mi mayor fortaleza es lo que soy, y lo que estoy dispuesta a dar.

Que todo lo vivido es lo que le aporta riqueza a esta experiencia de vida, y que tengo oportunidad de elegir a donde quiero ir.




Ahora puedo decir: ¡Gracias!




Gaby Acosta Soto

11jun20

Creo

Yo si creo en la gente.
Si creo que hay más gente con corazón noble que gente que 'vino' a hacer daño a otros.
Yo creo en la buena voluntad.
Creo en el amor.
Creo en esa luz que enciende la sonrisa entre desconocidos y que conecta almas.
¿Que a veces la pasamos mal? Claro.
¿Que hay cosas que pensamos que queremos cambiar? Siempre.
¿Que las injusticias nos rompen un poquito por dentro? A todos.

Y con todo esto, sigo creyendo que la bondad y la gratitud son la clave para entender mucho de lo que pasa a nuestro alrededor, pero también que solo podemos cambiar nosotros para cambiar el mundo.
Nosotros somos el mundo.

Si entendiéramos más temprano que la clave está en encontrar la paz,  valorarla y conservarla, sería menos complicado vivir.

Yo sigo mi camino cosechando paz, amor y alegrías. Aprendiendo a elegir y valorando el maravilloso regalo que es volver a elegir.

Hoy hago una nueva elección.


Gaby Acosta Soto.

4 mar 2020

Para Mayer


No voy a contar cómo nos conocimos, en las cosas que coincidimos y todas las veces que nos peleamos, las confidencias que nos hicimos, todos los cafés que nos tomamos, lo que caminamos o corrimos.
No voy a contar cuanto respetábamos y valorábamos el trabajo de la otra, los consejos que nos dimos, ni las metidas de pata que hicimos.
No voy a contar los sueños que teníamos ni los recuerdos que nos gustaba recrear en conversas infinitas.
No voy a contar cuanto sabíamos de nosotras y cómo llegamos a ser amigas. 
Cómo nos juntamos, nos distanciamos y nos volvimos acercar y luego a distanciar una y otra vez.
No voy a contar lo triste que me siento ni todo lo que he llorado desde hace 4 días por ti.
No contaré nada.

Prometo sonreír cuando vuelva a pensar en ti; pero no hoy, ni mañana. Tal vez en unos días o una semana, no sé cuando, pero te prometo que lo haré.

Hoy estoy triste, porque en mi sentir egoísta pienso que tenías mucho que dar todavía, y tal vez para ti fue suficiente.
Hoy me prometo respetar tu momento para irte  y buscar la manera de entender que cada quién debe vivir e irse a su manera y no a la manera que el resto queremos.

Hoy solo quiero darte las gracias por lo que me diste y lo que me permitiste dar.

Te abrazo.

Gaby.


PD: El porta retratos sigue en mi mesa de noche y el servilletero en mi mesa.



Maracay, 04/03/2020

7 jun 2017

Mi vida

Las veo y sonrío.
Ellas se ríen conmigo, se ríen de mi.
Sonrío.
Su risa es como un canto de ángeles, a ratos estruendosa, a ratos un susurro.
Las veo y sonrío.
Tienen la piel suave, dulce.
Las veo, las beso
Vuelvo a sonreír.
Cuanta alegría, cuanto miedo.

10 may 2017

Disparen a matar

"Otro mas..."

Esa es la línea que se repite casi a diario cada vez que se anuncia una nueva muerte a manos de la represión en Venezuela.

Mi país, a las 6 de la tarde se torna más obscuro, es la hora en la que los dirigentes dan el parte del día. Se confirman muertes, heridos, detenidos y demás sucesos del día de protesta. Muchas veces esa hora es apenas el comienzo para la represión en algunos sectores; donde la noche sirve de escudo para apuntar sus armas amparados en el terror, servidos en la violencia.

¿Cuando empezó esto?
¿Cuando acaba?

Las respuestas varían según el interlocutor.

Yo solo quiero dejar de llorar la muerte de gente a la que conozco por una foto en la nota cuando se anuncia su muerte. Una muerte provocada por la represión, esa que ordena el que ocupa el puesto de mayor rango político en mi país, ese al que le gusta bailar en televisión abierta y que celebra la muerte de ajenos con salsa brava.
Esa orden que pasa por una cadena de mando no disminuye, no cesa, y después de 40 días vemos que crece, cada vez más violenta, más atroz.
En este país lo que sobran son bombas lacrimógenas, mala intención y brazos a la orden del matón de la escuadra para apuntar a inocentes, a gente que con un escudo de madera o latón se protege de los gases  y aguanta la arremetida. Al que está detrás, al que no se rinde.
Estamos todos un poco heridos...
Heridos en el pecho, en la cabeza, en los pies.
Heridos de muerte.
Acá la orden no es disolver, acá la orden parece que es apuntar al blanco y que cada venezolano que pide libertad, paz, progreso, elecciones libres y justicia sea la diana del uniformado de guardia.

Disparen a matar, que para el gobierno los muertos solo son cifras.


18 años y este gobierno se tambalea, y dispara a quemarropa.
Nuestro trabajo a esta hora es uno: No te dejes matar.
Nuestra tarea es salir de este gobierno y no morir en el intento.

@GabyAcostaSoto




26 abr 2017

Descosidos

Estamos descosidos, pero estoy segura de que hay bastante hilo y aguja en alguna parte que nos ayude a recomponer esto que somos hoy.

Yo sigo empeñada en creer que algo bueno va a pasar, solo que no ha llegado la notificación del calendario que nos diga cuándo. La espera desespera, mientras se nos caen los botones y trancan los cierres, nos rompemos cada vez un poco más; pero aquí estamos, buscando hilo y aguja, buscando los pedazos que aguanten un zurcido más fuerte, que nos mantenga con nuestras partes hasta que toque cambiar de piel.
Cambiaremos de piel y esta costra dura será una piel suave y fresca, una que nos permita crecer, seguir adelante y dejar a tras el dolor, la tristeza y la rabia; que la frustración se vuelva empuje y el rencor no quepa en nosotros.

Hay que curarse, para eso necesitamos amor, abrazos de a muchos y sentir, saber que somos más de lo que antes creímos. Que somos lo que nuestro esfuerzo y dedicación nos da.

Disciplina, hasta para querer.
Entrega, para dejarse abrazar.
Paciencia, para llegar enteros (o al menos no tan rotos).
Confianza, para sentirnos en el camino correcto al perdón.
Generosidad, para pedir justicia.
Fuerza, para rendirnos y pedir ayuda cuando haga falta.
Compromiso, para sonreír desde el corazón.
Gratitud, en cada suspiro.

Yo estoy aquí, ofreciendo mi abrazo y mi hombro para descargar mi desconsuelo en el tuyo.

Estamos descosidos, pero estoy segura de que nos haremos más fuertes.

@GabyAcostaSoto

Abril, 26/2017.

26 mar 2017

Respirar

Ir y venir, pensar y creer, soñar y volar; despertar.

Este día a día que atormenta la paz de un silencio necesario para encontrar lo que buscas frente al espejo no es fácil.


Hay que ser optimista, o muy tonto para creer que la vida se compone con solo creer que se puede.

Algunos le llaman constancia, otros fe; yo creo que la vida consiste en prepararse.
La vida consiste en prepararnos para lo que viene y la verdad es que nunca estamos preparados para lo que llega. La vida se encarga, muy descarada ella, de hacerte saber que las cosas no siempre suceden cuando buscamos o queremos, el timing llega cuando la puta vida cree que estamos listos, y eso no lo sabemos hasta que nos pega en la cara.


No busco salvación el las líneas de otros que leo calmada mientras seco mis angustias con el borde de mi blusa, ni paz en esa taza de café de las 7 de la mañana, que suele ser la segunda del día.

No espero consejo en la mirada de una amiga que escucha mi pesar, solo quiero que me deje seguir, seguir un paso más allá.

No es mentira eso de que a veces hay que rendirse, no es mentira. Hay que rendirse y después de llorar una tarde entera,  y dormir.

Siempre amanece pesado en la espalda pero liviano en los pies. Compensar eso es una tarea que se aprende a manejar con la práctica y un par de días sin conexión a Internet.

Crear silencios es la clave, silencios para escucharnos.

Es lo más complicado que he hecho en mi vida y aún no he sanado la mitad de mis angustias, pero al menos ya escribo, acepto, perdono y cada vez hay menos miedo en mi "qué decir" cuando se me despierta la necesidad de contar, que no es otra cosa que soltar poco a poco esos nudos de los que hay que meterle los dientes para ir aflojando. Cada vez hay menos nudos.

Es como esos científicos que pasan una vida creando una teoría, sabemos las respuestas, lo que no sabemos es hacerlo creíble, tangible; ahí se nos va la vida.


Por ahora solo hago el ejercicio diario de aprender a respirar, eso, para alguien que a los 10 años no podía correr más de 50 metros seguidos son perder al aliento, es bastante.


Respiro.


Sigo.


@GabyAcostaSoto












8 mar 2017

Equidad

El mejor mensaje que puedes enviar cuando piensas en el "Día De la Mujer" es educar a tus hijos y enseñarle lo que significa EQUIDAD. Equidad de género.

Ah, y a las hijas también. Estamos hablando en plural, es norma, es deber simple.

Recordemos que mujeres y hombres NO somos iguales.
¡Vivan las diferencias!

El plan, dicen quienes tratan de entender el tema, es lograr equidad entre hombres y mujeres. Que no es lo mismo que igualdad en todo, eso no se puede.

Si, a las mujeres se les respeta, así debe ser, y a los hombres también.
Me aterran las mujeres que un día como hoy despliegan su odio contra el género masculino, muchas veces con olor a resentimiento.
Lo mejor es sanar.
No todas nos hemos sabido defender ante un abuso, sea un hombre o una mujer, sea un Estado con cara de hombre, como suele suceder.
Muy probablemente alguna mujer, más de una vez quiso usar su posición de poder para abusar de ti. De ese cuaderno de los abusos tengo varias notas a mano.

Madres, padres, díganle a sus hijas que dejen de ser "guerreras", que las guerras son solo lucha y sufrimiento y que la vida no es solo guerra. Inculca el valor que se requiere para ser determinada y firme, que aprenda a valorarse y que sepa que no es más ni menos que un hombre; aunque solo nosotras podamos parir (eso es ventaja natural que sabemos aprovechar).
Ser guerrera solo conlleva a un sufrimiento en lo inconsciente y ese "merecer" de librito que no llega si no te pones las pilas y buscas lo que quieres. No a todo el mundo le llega del cielo...
Entonces, es garantizar todos los derechos para todos por igual, ese es el plan. En ese caso no habría que conmemorar un día como hoy.

Si quedamos en que la respuesta a nuestras dudas y diferencias está en la educación, entendamos entonces que la educación se recibe en casa.
Mensajes bellos y fotos inspiradoras se suben a velocidad luz en días como hoy. Mejor busca el verdadero significado, entiéndelo y cuida de respetar al resto.


Del Día de la No violencia contra la mujer hablaremos en su momento.

¿Cómo llegamos hasta este 8 de marzo? Eso es historia que se consigue googleando en menos de tres minutos a velocidad ABA-Venezuela.

EQUIDAD:
Del lat. aequĭtas, -ātis.
1. f. Igualdad de ánimo.
2. f. Bondadosa templanza habitual, propensión a dejarse guiar, o a fallar, 
por el sentimiento del deber o la conciencia, más bien que por las
prescripciones rigurosas de la justicia o por el texto terminante de la ley.
3. f. Justicia natural, por oposición a la letra de la ley positiva.
4. f. Moderación en el precio de las cosas o en las condiciones de los
contratos.
5. f. Disposición del ánimo que mueve a dar a cada uno lo que merece. 

@GabyAcostaSoto

Marzo 08, 2017.

24 feb 2017

Regresando a las estadísticas

Venezuela no da tregua.

Vivo en un país donde todo el tiempo por alguna cosa sientes que eres parte de las estadísticas.
Las hay para escoger, pobreza, situación laboral, crisis humanitaria, inseguridad; de cada cosa (negativa) que se pueda medir, en Venezuela estamos al día.
Lo que me trae la vida complicada es que sigo sumando a las estadísticas de inseguridad.

Hace 5 días me robaron mi carro, lo llaman "hurto", porque se lo llevaron del lugar donde lo dejé estacionado. Obviamente, nadie sabe, nadie supo. Y como estoy en otras tantas estadísticas no tenía seguro por lo que la pérdida es completa.
Es de esas cosas que solo pasan, sales y no consigues tu carro, tu patrimonio; ese que cuesta tanto conseguir cuando formas parte de las estadísticas de "no me alcanza".

Hay una frase que no se sale de mi mente con esto: LA INSEGURIDAD ES UNA SENSACIÓN.

Y si, resulta que no se me quita la sensación de estadística de inseguridad cuando voy camino al Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas a hacer mi declaración, donde dejo por escrito con firma y huellas que la sensación de inseguridad llegó a mi vida, nuevamente.

No se me quita la sensación cuando escucho una y otra vez que debo dar gracias a Dios porque "no me pasó nada". Porque cada día, todos los días en Venezuela son asesinadas personas por un carro, un teléfono, unos zapatos, un pan.

No se me quita la sensación de esa estadística cuando regreso al cuerpo policial, un par de días después y me toca entregar la copia de los documentos originales de mi vehículo, y mientras el funcionario toma nota y me recibe, veo cientos, tal vez miles de sobres, carpetas y lo que parece ser un montón de sensaciones arrumadas en pilas medianamente ordenadas en una oficina de la delegación.

Para completar mi mal, un malestar físico hace que mi médico me prohíba el café por otra semana, nada qué hacer.

Unos días y debo retomar el rumbo de mis días, entender que solo me quitaron algo sin lo que puedo vivir perfectamente, pero algo que era mio y que no puedo recuperar como quien sale a comprar huevos frescos porque se pusieron piches lo que ibas a usar en la tortilla. Eso no pasa cuando estás en algunas estadísticas.

Es cierto entonces lo de aquella frase: La inseguridad es una sensación. Si, porque esa sensación se queda contigo, se queda casi de manera permanente cada vez alguien te quita tu patrimonio, solo porque puede.

Solo pido para que mi sensación acabe.

Me quedo un rato más con mi sensación de inseguridad y con las estadísticas renovadas a ver si algo bueno pasa.

Abrazo a mi pequeña.

... y respiro.


16 feb 2017

Tu paz y la mía.


Dice la señora Delcy y el tren ejecutivo que CNN y el gobierno de USA "atentan contra la paz de Venezuela".
Noticia:
Atentar contra la paz es permitir que los venezolanos vivamos con miedo, de no conseguir comida, de enfermarnos, de ser asesinados, de vivir en Venezuela.
Atentar contra la paz es darle gracias a Dios por llegar vivo a tu casa todos los días, no porque vivas en la fe, sino porque vives en el miedo de que algo te pase como le pasa a una venezolano cada 18 minutos.
Atentar contra la paz es no poder pagar una póliza de seguros que te resguarde medianamente en una emergencia.
Atentar contra la paz es humillar a los ciudadanos pidiéndoles que en lugar de tener cédula de identidad y pasaporte tengan un carnet para que califiquen en los planes de venta de comida importada a precios relativamente accesibles. Planes que controlan funcionarios del Estado a discreción.
Atentar contra la paz es sacar del aire canales de noticias porque no te gustan las noticias y es preferible ignorar que afrontar verdades.
Atentar contra la paz es suspender elecciones en la universidad porque no quieres ver cómo los estudiantes no se dejan dominar por el Estado.
Atentar contra la paz es que secuestre a inocentes desde la cárcel y a la ministra de cárceles la llamen "santa".
Atentar contra la paz es tener que salir todos los días a ver si consigues pan.
Atentar contra la paz es tener a cientos de personas presas por razones políticas.
Atentar contra la paz es permitir que los ciudadanos de un país vivan con miedo.
Atentar contra la paz es prohibir elecciones.
Atentar contra la paz es prohibir a la gente que diga lo que piensa.
Atentar contra la paz es que nuestros hijos se vayan del país porque acá no hay seguridad.
Atentar contra la paz es humillar, vejar, someter, arruinar, destruir, matar y decirle a tu víctima que "es por tu bien".
No, señora Delcy, usted no sabe lo que es vivir en paz. Usted vive en su charco de mentiras, custodiada, con la despensa llena y medicinas a la mano; vive con carro blindado, con zapatos importados y se siente segura y feliz. Pero usted no puede caminar por la ciudad, ir al cine, comer un helado en una plaza, tomar café con sus amigos en cualquier panadería, usted no vive en paz. Usted solo está rodeada de una seguridad que le brinda el poder, poder que no es absoluto ni eterno.

Yo vivo con miedo, pero no cambio mi miedo por el suyo.


 @GabyAcostaSoto


3 nov 2016

Para Lilian Tintori, de madre a madre.

Por favor.



Apreciada Lilian:

No estoy casada, no tengo esposo, novio, ni algo que se le parezca; solo soy madre de dos, soltera, y con alguna experiencia amorosa, mas o menos normal. 
No, no tengo una relación como la que tu tienes con tu esposo. Me parece que tienen una relación muy bonita, fuerte y que es de las que dura para toda la vida, eso es hermoso.
Sé que te duelen tus hijos, créeme que lo entiendo.

Te digo esto porque esta noche leí una declaración tuya que me puso a pensar y quiero expresar lo que pienso y siento:

No tengo idea de lo que se siente tener al esposo preso y verlo cada tanto, cuando te dan permiso unos abusivos portadores de uniforme olivo y encima de eso, te condicionan el tiempo y espacio para compartir con él, para estar "en familia" con él y tus hijos.

No sé si yo también le hubiera dado las gracias a Diosdado Cabello por el trato recibido el día que mi esposo se entregó de manera voluntaria cuando fue ordenada la prisión injusta que hoy vive; tal vez lo habría hecho, tal vez no.

No sé si me tomaría todas esas fotos y recorrería el mundo para hacer que su nombre sea escuchado y que tantas voces aboguen por él, por su libertad y en consecuencia, por el país; tal vez.

No sé si tendría fuerzas para dejar a mis hijos pequeños en casa todos los días para salir a pelear contra el gobierno, ir y venir en una lucha permanente por ayudar a que todo esto acabe. Sabemos qué difícil es. 

No sé si escucharía voces que de lado y lado dicen de mi lo que quieren, voces que me dicen qué hacer, voces que me halagan y voces que me critican.
No sé si tendía el valor para poner a mis hijos por horas frente a una reja para contarles que su papá es un "héroe", contarles por qué esas cosas feas le pasan a su papá y que le cuenten ellos a todos cómo se sienten.

No sé si sería capaz de aguantar tanta presión, tanta cosa para la que no estaba preparada, la verdad, no lo sé.

Qué difícil.

Pero una cosa si sé, Lilian. 
Yo no me creo capaz de comparar el dolor de sentir que mi marido paga pena injusta en una cárcel, con el dolor de una madre que no tiene comida para darle a sus hijos. 
No, señora, eso no tiene punto de comparación.
Para ser honesta, esa comparación, como madre, me ofende.
Yo no sé si alguna vez te ha faltado alimento, espero que no.
Yo no sé si alguna vez tus hijos han dormido con hambre por falta de alimentos, ruego a Dios que no.

Lilian, eso es triste, es doloroso, es cruel; es incluso vergonzoso de contar.

Lilian, he caído en la tentación más de una vez de criticar palabras tuyas y leer chistes sobre posturas políticas; lo he hecho alguna vez. No soy la mas ruda ni la mas blanda a la hora de hablar y decir lo que pienso, lo normal.

Ahora, te pido por favor, no pretendas comparar el dolor de sentir que pierdes la tranquilidad de saber si tu esposo está donde te dicen, de saber si tu esposo duerme, si está comiendo, si está siendo maltratado, vejado, humillado. No pretendas JAMÁS comparar esa angustia con la que siente una madre que no tiene comida para darle a sus hijos. 
Ese dolor, esa angustia esa desesperación que te da un dolor en el estómago y te provoca náuseas, lágrimas repentinas y ganas de gritar de impotencia, ese dolor de madre  lo he vivido muy de cerca, mucho, como para compararlo con tu momento de angustia de esta noche. 

Solo pretendo que tomes unos minutos, solo unos pocos, te sientes con tus hijos y le des gracias a Dios si es que no les falta alimento, aunque les falte el padre.

Solo te ruego un poco de sensatez en un momento donde lo más difícil es ser sensato. Es rudo, es doloroso, es complicado, pero si buscas dentro de ti, lo vas a encontrar.
No es una crítica, es una súplica. 
Tienes a tu familia sobre tus hombros y además, a mucha gente detrás siguiendo tus pasos; eso es demasiada responsabilidad que seguramente no pediste tener.

Por esas madres que esta noche no duermen por la angustia de no haber podido alimentar a sus hijos.
Por las que lo hicieron y dejaron de comer ellas porque no alcanzaba para todos; por los padres que viven esa angustia todos los días. Solo te pido que pienses en lo que has dicho.

Dios bendiga a tu familia y permita que pronto puedan reunirse en casa, abrazarse y dar gracias por ese amor que se tienen.

Que Venezuela, junta y en paz, logre salir de esta pesadilla que nos acosa.


Buenas noches.


Gabriela Acosta Soto.
Noviembre 3, 2016.

14 ago 2016

Respirar

Mi Vale amada…

Que cuento las horas y siento que no puedo respirar.

No sé cómo voy a vivir todos los días de tu ausencia hasta que te vuelva a ver; supongo que será un día a la vez.
Tengo un dolor en el pecho que no me deja respirar y no sé si ir a la sala de emergencias o tirarme en la cama y abrazar a mi almohada.

Rezo, pido a Dios por ti, porque sé que vas a estar bien, estás creciendo, y sé que tu vida va a ser maravillosa y sé también que yo voy  estar bien; solo que ahora me cuesta respirar sin ti a mi lado.

Qué difícil es imaginar mis días sin ti recostada de mi abrazo.

Fuiste, eres y siempre serás mi primer amor. Ahora te me haces grande, dejas el nido y yo estoy aprendiendo a vivir así.

Estoy feliz por ti, estoy orgullosa de ti.


Te amo, hija mia.

11 jul 2016

Abril 04/16 16:04

Sumas facturas y descuentas despedidas. 
A veces es tan larga la cuenta que no sabes si pagar u olvidar lo prometido.

Toca volar y pensar que todo es posible, llenar el corazón de ilusión y creer en los sueños, hacer una oración pensando que la fe es todo lo que necesitas para seguir, llegar, para mover lo que parece inmóvil.

Quien no sueña no sabe de alegrías pequeñas; esas alegrías que regalan vida con la rapidez de un suspiro.

La voz que llama pasajeros extraviados no para, es un día movido en los pasillos del aeropuerto. Parece que a todos les cambiaron el gate sin previo aviso. Gente que corre y no mira a los lados, extranjeros muy bronceados, nacionales publicando su hazaña de salir del país. 
Para ser un aeropuerto mediano, internacional, pero mediano y un día lunes, el movimiento es entretenido. 
Todos se apuran a tomar un lugar cerca de la zona de carga para que la espera de 4 horas no se haga tan larga como en tiempos sin móvil con pilas. 

En el duty free las compras tienen aroma a chocolate y ron criollo. 
Somos muy latinos en este aeropuerto, vamos con chaquetas de cuero a 23 grados y usamos joyas porque "no hay peligro". Cosas normales…

Comienza otra crónica y no hemos embarcado, hoy con tempranas ganas de contar lo que se vive. 
Periscope me dice que hay acción en Detroit, que un diputado nos cuenta la nueva del día. Desconecto el móvil, me quedo sin pilas. 
El marabino de la silla de al lado me pregunta si soy de Maracaibo y a pesar que mi acento certifica que no lo soy, repite: tu cara me resulta "tan" familiar… baratija repetida.

La chica que muestra su ombligo y tiene más edad que su outfit pide "un ladito" para sentarse al lado del chico que se sienta justo frente a la zona de carga. 8 enchufes y 3 sillas en frente no rinden para 4 horas de espera, ya pasaron 2.

Aprovecho la pila de mi computadora para escribir y cargar mi móvil. 2 tweets y  2 fotos en instagram, 7 chats de whatsapp abiertos y una vuelta por gmail tiene la pila en 40%. Estos teléfonos cada vez aguantan menos. 

14:58, Ya compraron el ron y el chocolate. El gasto parece haber valido la pena. 

Tomo el agua que traje de casa, porque no es fácil conseguir agua en esta ciudad, no se sabe si en el aeropuerto habrá.
En la vuelta torturante por el duty free un perfume (de los que me gustan) cuesta 65.000 y la chica me dice el precio como quien cuenta el estado del tiempo. Acá 2 + 2 no son 4.
El aire acondicionado está al minino, supongo que ahorramos energía. Mi consuelo es que voy saliendo.

Me desconecto, voy a dibujar un rato. 
04/04/16 16:04


17 jun 2016

10 segundos y un suspiro…

Porque a veces solo toma 10 segundos.
La vida nos sorprende con regalos cada día, tal vez solo hace falta detenerse 10 segundos, suspirar y darte cuenta de lo maravilloso que resulta mirar lo que te rodea.
Mira, suspira, disfruta y agradece; luego pide, pídele a la vida esos 10 segundos cada vez para entender que la felicidad está ahí, cerquita y que si te detienes, y tomas conciencia de la diferencia entre ver y mirar, entonces, solo entonces, esos 10 segundos suspirando y mirando eso que tienes tan cerca marcarán la diferencia.

Me he pasado la vida buscando ser feliz y he dejado en el camino momentos maravillosos, gente valiosa y solo estando consciente de ello he aprendido el valor del día a día.
Soy, como todos, afortunada de tener gente que amo y que me ama a mi alrededor, solo quien no siente no entiende.
Corre, ríe, llora, suda, ríndete de vez en cuando, pregúntate si te gusta lo que te gusta por ti y no porque le gusta a alguien que amas.

Me gusta estar a solas con mis pensamientos, me aturde la gente que no entiende el valor del silencio.
Soy feliz porque puedo mirar al cielo y apreciar sus colores, porque sé a qué temperatura me gusta el agua en la ducha, porque me gusta pensar que cada vez que me como un chocolate cierro los ojos y es mi sabor favorito en la vida.
Me llena la vida sentir en mi mejilla la suave piel de mis hijas cuando me besan y me abrazan. Adoro el olor de mi madre en su abrazo.
Me gusta ver a las personas reírse solas, eso es hermoso.
Siento fascinación por esa gente que se mira a los ojos cuando se habla.

Es entender que si te das cuenta cada día de que siempre algo te gusta, puedes ser feliz a cada rato.

10 segundos y un suspiro…

Así la vida se hace de a ratos bonita y divertida.

@GabyAcostaSoto

9 mar 2016

Respuestas

Que difícil vivir en este país y mantenerse cuerdo. A ratos creo que perdí el sentido de todo, que mi capacidad de ser una persona racional no me alcanza para las horas de angustia, rabia o tristeza que me ha tocado vivir en mi país.

Que fastidio tan grande me da ver cada día a políticos "arrechos", alzando la voz, diciéndole las verdades a los otros en su cara porque ahora si se puede.
Que angustia me da no escuchar a gente que hable con la voz baja, haciendo, no diciendo. Son tan pocas que no alcanzan a hacer bulla. Busco a esos que entienden lo que significa la palabra EMPATÍA, y la sienten, y la practican.

Soy militante, no de un partido, sino de la política como tal. Un buen día descubrí que mi pasión por las cosas correctas y bien hechas se viven con mucha intensidad desde, en y con la política. Cosa que en un país tropical es una bendición o una maldición; depende de qué lado estés.

17 años esperando una respuesta a mis miedos solo me han enseñado a vivir con esos miedos bajo la almohada, a esconderlos cada noche. Saben como se siente? Si, lo saben bien, eso cansa, agota hasta que te duelen los huesos; mata las ganas de que tu país sea tu plan A, B, C o D y no queda otra que romper en llanto ante la posibilidad de vivir los días con esta desesperanza inútil que te despierta de madrugada, con la frustración de saber que no te alcanza para salir de tu realidad a inventarte otra. Eso que no te deja dormir. Así como te despierta el miedo a que vuelvan a entrar por la ventana y te droguen mientras duermes abrazado a tu hijo y se lleven tus 3 cosas de valor, sin las que puedes vivir; pero con lo que se llevan, te dejan el miedo y las ganas de correr con tu pasaporte en la mano.

Entonces una tarde como hoy me siento a llorar de angustia y no me puedo encerrar en mi cuarto a vivir deprimida, no, porque tengo que esperar que "pongan el agua" para lavar los platos y preparar la comida que mi hija se lleva a la universidad porque en la mañana tal vez no hay agua.
No me puedo sentar "a deprimirme", porque cuando llega mi hija, me dice que ella sabe que esto va a pasar; si, esa que creció en esta vorágine que se ha comido los sueños de millones y ella tiene esperanza, tiene fe. Me dice que va a salir a recoger firmas, que va a estudiar mucho, me dice que ella es el futuro. Yo me derrito y lloro un poco mas. Me levanto y me lavo la cara.

Y así, dejo de escuchar discursos que se acomodan a lo que espero y abrazo a mis hijas, me lleno de su grandeza y respiro, una y otra vez; como si asistiera a una clase de parto sin dolor, sabiendo que lo mejor siempre llega al final.


Lo llamo: catarsis.

@GabyAcostaSoto





2 dic 2015

Notas


Amo, de verdad, estar frente al mar.
Vivo para abrazar a mis hijas hasta que se me acabe la vida.

Rezo porque mis oraciones sean escuchadas, porque pido para otros.
Lloro solo con una mirada.
Reír es un acto reflejo.
Amar es mi filosofía de vida
Y escribir sobre papel es mi vicio.


No compro el Kino y siempre pienso que me lo voy a ganar.
No me siento despierta sin el café de la mañana, aunque vaya a correr.
No como chicle a menos que esté en un avión.
Puedo dormir 15 horas seguidas cada dos días.
Me gusta comer las arepas con aceite de oliva en lugar de mantequilla.
Puedo comer un chocolate todos los días.
Me molesta mucho la gente que no sabe agradecer
Me deprime hasta el llanto la gente que no sabe amar.
Pienso mil veces antes de romper una relación de amistad o pareja.
Pido perdón sin pensarlo demasiado.
No me gustan los hombres bonitos, me gustan atractivos, limpios e inteligentes.
Siempre pensé que era muy bajita de estatura.
Nunca me gustó mi nariz.
Me gusta presumir mis dientes perfectos sin caries ni ortodoncia. Ya se acabó esa perfección, pero la presumo. (una caries no es para tanto)
Me gusta reírme de mis cosas.
Lloro y río con la misma intensidad.
Mi fetiche son los pies de la gente.
Defino a la gente por sus zapatos y sus manos.
Creo que hay un amigo perfecto para cada cosa en la vida.
Respeto a morir los secretos ajenos.
Mi terapia de tolerancia es ponerme en los zapatos de otros.
Me gusta la gente. Me gusta salir a la calle, solo a ver gente.
Siempre quise dedicarme a la fotografía y tomo fotos realmente mediocres.
Canto terrible, no me atrevo al kareoke ni sola.
Pienso que el machismo y el feminismo son la misma cosa.
No prendo velas, no creo en santos. Y adoro a la Virgen de Fátima.
Le pido a Dios todos los días.
Lloro en misa, siempre.
Siento que ya viví antes.
He soñado mi muerte muchas veces. Me he visto morir en mis sueños, muchas veces.
Hay etapas completas de mi vida que no logro recordar.
He escapado 3 veces de la muerte, he visto frente a mi en dos ocasiones a un hombre disparar un arma hacia mi y nunca antes me hirieron.
Nunca me he casado.
Mi miedo más grande es no estar si mis hijas me necesitan.
Me gustan las matemáticas.
El mango es mi fruta favorita.
Me gusta el pan con cafe de merienda.
Me gusta el pan con Coca-Cola, pero lo evito por la celulitis
Pienso que el sexo es como el chocolate.
No tengo profesión definida y todos me dicen que soy lo mas parecido a un periodista. Creo que es porque hablo mucho y soy curiosa por saber todo lo que pasa todo el tiempo.
Lloro cada vez que veo Stepmom, siempre.
Temo olvidar.
Me aterra sentir odio.
No regateo, ¡nunca! Me da vergüenza.
No puedo estar sin música.
Me gusta escribir con lápiz.
Mi hora favorita del día es las 7:00pm y las 10:00pm
Nací un viernes. Es mi día favorito de la semana.
Mi lugar favorito es frente al mar
Me gusta estar sola en casa los sábados por la tarde
Correr es una de las cosas que más satisfacción me ha dado en mi vida.
De niña quería ser arquitecto.
Pan con queso blanco y café es la definición de mi apellido paterno.
Siempre he querido publicar un libro.
Puedo bailar toda la noche sin quitarme los tacones.
No me gusta bailar con zapatos bajos o descalza.
No me gusta la gente que grita.
Me siento a escribir después de las 10:00pm
Recuerdo perfectamente la sensación del accidente que tuve a los 12 años cuando prácticamente desfiguré mi rostro, luego todo cicatrizó, pero por semanas fui un monstruo sin mirarme al espejo.
He recibido anestesia más veces de las que quisiera.
No puedo acostarme a dormir sin lavarme los pies.
No me da pena decir mi edad.
Me apena contar mi historia médica.
Cuando era adolescente me enamoré de Oscar de la Renta.
Me da miedo morir de vieja, sola.
Todos los días doy gracias a Dios y a la vida por mis hijas.
Agradezco a mis padres sus errores, siento haber aprendido de ellos.
Siempre lamento no ver tanto a mis hermanos como quisiera, pero igual los llamo poco.
Defiendo una amistad con lealtad eterna.
Digo pocas mentiras, tengo mala memoria para eso.
Me da miedo hacer el ridículo, solo delante de mis hijas.
Lo primero que hago al despertar es lavarme los dientes y hacer café.
Quiero recorrer el mundo, con el amor de mi vida.
Aun sueño con conocer al amor de mi vida.
Cuando era pequeña mi mamá me decía Condesa Descalza y nunca me gustó andar descalza.
Adoro el humor negro.
Estoy cansada de tomar medicinas.
Me gusta la política, la vivo con pasión.
La manicura es canasta básica en mi vida.
Extraño mucho a mi abuela materna, aunque murió cuando yo tenía 8. En realidad tenía 9, pero no recuerdo haber cumplido años ese año que ella estaba enferma.
Me gustan los perro mas que los gatos, los gatos me persiguen y se me acercan siempre.
Cuando algo me preocupa mucho, me puedo enfermar de angustia.
Algún día quise ser vegetariana, nunca lo intenté, no tengo voluntad.
Lloré de emoción el día que vi a Roger Federer de cerca en una cancha de Tenis.
Me ha tocado empezar de cero tantas veces que ya me da miedo hacerlo.
Las dos personas que más admiro por su humildad y valor en la vida son mi padrino y mi hija mayor.







Un rincón y tu recuerdo.

Esa sensación de estar en un lugar que te llena de paz…

Llego cansada después de un día largo de trabajo, manejar por horas entre un tráfico y otro; comer a medias y darme cuenta de que todo valió la pena justo en ese instante en el que me quedo sola en la habitación. Y yo me sentía un poco mal porque no pude volver a casa.

Este cuarto pequeño, estas sábanas, esta cama.
Esta casa que un día quise volver a tener en mi camino.

Cada vez que estoy aquí, recuerdo las noches de insomnio acompañada de esa amiga con la que conversaba por horas, ambas con mucho café, ella con su cigarro.
Sus consejos, sus comentarios. Nuestras risas y ese abrazo que se siente en el alma.

Recuerdo la primera vez que me quedé dormida hasta muy tarde. Me levanté apenada y me dijiste: si dormiste tantas horas, es que lo necesitabas. Duerme lo que necesitas, ya habrá tiempo para otras cosas.

Estoy divagando, si, estoy recordando momentos en los que cuando se hace de noche, me subo a esta cama y me doy cuenta de que también es mi casa. Me doy cuenta de que esa sensación de paz viene sola; no se programa, no se planifica.

En este cuarto dejaste de respirar una tarde, entre mis brazos. En este cuarto te recuerdo como si fue ayer la última vez que me diste tu bendición y un beso de buenas noches.

Te extraño, amiga.