7 jun. 2017

Mi vida

Las veo y sonrío.
Ellas se ríen conmigo, se ríen de mi.
Sonrío.
Su risa es como un canto de ángeles, a ratos estruendosa, a ratos un susurro.
Las veo y sonrío.
Tienen la piel suave, dulce.
Las veo, las beso
Vuelvo a sonreír.
Cuanta alegría, cuanto miedo.

10 may. 2017

Disparen a matar

"Otro mas..."

Esa es la línea que se repite casi a diario cada vez que se anuncia una nueva muerte a manos de la represión en Venezuela.

Mi país, a las 6 de la tarde se torna más obscuro, es la hora en la que los dirigentes dan el parte del día. Se confirman muertes, heridos, detenidos y demás sucesos del día de protesta. Muchas veces esa hora es apenas el comienzo para la represión en algunos sectores; donde la noche sirve de escudo para apuntar sus armas amparados en el terror, servidos en la violencia.

¿Cuando empezó esto?
¿Cuando acaba?

Las respuestas varían según el interlocutor.

Yo solo quiero dejar de llorar la muerte de gente a la que conozco por una foto en la nota cuando se anuncia su muerte. Una muerte provocada por la represión, esa que ordena el que ocupa el puesto de mayor rango político en mi país, ese al que le gusta bailar en televisión abierta y que celebra la muerte de ajenos con salsa brava.
Esa orden que pasa por una cadena de mando no disminuye, no cesa, y después de 40 días vemos que crece, cada vez más violenta, más atroz.
En este país lo que sobran son bombas lacrimógenas, mala intención y brazos a la orden del matón de la escuadra para apuntar a inocentes, a gente que con un escudo de madera o latón se protege de los gases  y aguanta la arremetida. Al que está detrás, al que no se rinde.
Estamos todos un poco heridos...
Heridos en el pecho, en la cabeza, en los pies.
Heridos de muerte.
Acá la orden no es disolver, acá la orden parece que es apuntar al blanco y que cada venezolano que pide libertad, paz, progreso, elecciones libres y justicia sea la diana del uniformado de guardia.

Disparen a matar, que para el gobierno los muertos solo son cifras.


18 años y este gobierno se tambalea, y dispara a quemarropa.
Nuestro trabajo a esta hora es uno: No te dejes matar.
Nuestra tarea es salir de este gobierno y no morir en el intento.

@GabyAcostaSoto




26 abr. 2017

Descosidos

Estamos descosidos, pero estoy segura de que hay bastante hilo y aguja en alguna parte que nos ayude a recomponer esto que somos hoy.

Yo sigo empeñada en creer que algo bueno va a pasar, solo que no ha llegado la notificación del calendario que nos diga cuándo. La espera desespera, mientras se nos caen los botones y trancan los cierres, nos rompemos cada vez un poco más; pero aquí estamos, buscando hilo y aguja, buscando los pedazos que aguanten un zurcido más fuerte, que nos mantenga con nuestras partes hasta que toque cambiar de piel.
Cambiaremos de piel y esta costra dura será una piel suave y fresca, una que nos permita crecer, seguir adelante y dejar a tras el dolor, la tristeza y la rabia; que la frustración se vuelva empuje y el rencor no quepa en nosotros.

Hay que curarse, para eso necesitamos amor, abrazos de a muchos y sentir, saber que somos más de lo que antes creímos. Que somos lo que nuestro esfuerzo y dedicación nos da.

Disciplina, hasta para querer.
Entrega, para dejarse abrazar.
Paciencia, para llegar enteros (o al menos no tan rotos).
Confianza, para sentirnos en el camino correcto al perdón.
Generosidad, para pedir justicia.
Fuerza, para rendirnos y pedir ayuda cuando haga falta.
Compromiso, para sonreír desde el corazón.
Gratitud, en cada suspiro.

Yo estoy aquí, ofreciendo mi abrazo y mi hombro para descargar mi desconsuelo en el tuyo.

Estamos descosidos, pero estoy segura de que nos haremos más fuertes.

@GabyAcostaSoto

Abril, 26/2017.