2 dic. 2015

Notas


Amo, de verdad, estar frente al mar.
Vivo para abrazar a mis hijas hasta que se me acabe la vida.

Rezo porque mis oraciones sean escuchadas, porque pido para otros.
Lloro solo con una mirada.
Reír es un acto reflejo.
Amar es mi filosofía de vida
Y escribir sobre papel es mi vicio.


No compro el Kino y siempre pienso que me lo voy a ganar.
No me siento despierta sin el café de la mañana, aunque vaya a correr.
No como chicle a menos que esté en un avión.
Puedo dormir 15 horas seguidas cada dos días.
Me gusta comer las arepas con aceite de oliva en lugar de mantequilla.
Puedo comer un chocolate todos los días.
Me molesta mucho la gente que no sabe agradecer
Me deprime hasta el llanto la gente que no sabe amar.
Pienso mil veces antes de romper una relación de amistad o pareja.
Pido perdón sin pensarlo demasiado.
No me gustan los hombres bonitos, me gustan atractivos, limpios e inteligentes.
Siempre pensé que era muy bajita de estatura.
Nunca me gustó mi nariz.
Me gusta presumir mis dientes perfectos sin caries ni ortodoncia. Ya se acabó esa perfección, pero la presumo. (una caries no es para tanto)
Me gusta reírme de mis cosas.
Lloro y río con la misma intensidad.
Mi fetiche son los pies de la gente.
Defino a la gente por sus zapatos y sus manos.
Creo que hay un amigo perfecto para cada cosa en la vida.
Respeto a morir los secretos ajenos.
Mi terapia de tolerancia es ponerme en los zapatos de otros.
Me gusta la gente. Me gusta salir a la calle, solo a ver gente.
Siempre quise dedicarme a la fotografía y tomo fotos realmente mediocres.
Canto terrible, no me atrevo al kareoke ni sola.
Pienso que el machismo y el feminismo son la misma cosa.
No prendo velas, no creo en santos. Y adoro a la Virgen de Fátima.
Le pido a Dios todos los días.
Lloro en misa, siempre.
Siento que ya viví antes.
He soñado mi muerte muchas veces. Me he visto morir en mis sueños, muchas veces.
Hay etapas completas de mi vida que no logro recordar.
He escapado 3 veces de la muerte, he visto frente a mi en dos ocasiones a un hombre disparar un arma hacia mi y nunca antes me hirieron.
Nunca me he casado.
Mi miedo más grande es no estar si mis hijas me necesitan.
Me gustan las matemáticas.
El mango es mi fruta favorita.
Me gusta el pan con cafe de merienda.
Me gusta el pan con Coca-Cola, pero lo evito por la celulitis
Pienso que el sexo es como el chocolate.
No tengo profesión definida y todos me dicen que soy lo mas parecido a un periodista. Creo que es porque hablo mucho y soy curiosa por saber todo lo que pasa todo el tiempo.
Lloro cada vez que veo Stepmom, siempre.
Temo olvidar.
Me aterra sentir odio.
No regateo, ¡nunca! Me da vergüenza.
No puedo estar sin música.
Me gusta escribir con lápiz.
Mi hora favorita del día es las 7:00pm y las 10:00pm
Nací un viernes. Es mi día favorito de la semana.
Mi lugar favorito es frente al mar
Me gusta estar sola en casa los sábados por la tarde
Correr es una de las cosas que más satisfacción me ha dado en mi vida.
De niña quería ser arquitecto.
Pan con queso blanco y café es la definición de mi apellido paterno.
Siempre he querido publicar un libro.
Puedo bailar toda la noche sin quitarme los tacones.
No me gusta bailar con zapatos bajos o descalza.
No me gusta la gente que grita.
Me siento a escribir después de las 10:00pm
Recuerdo perfectamente la sensación del accidente que tuve a los 12 años cuando prácticamente desfiguré mi rostro, luego todo cicatrizó, pero por semanas fui un monstruo sin mirarme al espejo.
He recibido anestesia más veces de las que quisiera.
No puedo acostarme a dormir sin lavarme los pies.
No me da pena decir mi edad.
Me apena contar mi historia médica.
Cuando era adolescente me enamoré de Oscar de la Renta.
Me da miedo morir de vieja, sola.
Todos los días doy gracias a Dios y a la vida por mis hijas.
Agradezco a mis padres sus errores, siento haber aprendido de ellos.
Siempre lamento no ver tanto a mis hermanos como quisiera, pero igual los llamo poco.
Defiendo una amistad con lealtad eterna.
Digo pocas mentiras, tengo mala memoria para eso.
Me da miedo hacer el ridículo, solo delante de mis hijas.
Lo primero que hago al despertar es lavarme los dientes y hacer café.
Quiero recorrer el mundo, con el amor de mi vida.
Aun sueño con conocer al amor de mi vida.
Cuando era pequeña mi mamá me decía Condesa Descalza y nunca me gustó andar descalza.
Adoro el humor negro.
Estoy cansada de tomar medicinas.
Me gusta la política, la vivo con pasión.
La manicura es canasta básica en mi vida.
Extraño mucho a mi abuela materna, aunque murió cuando yo tenía 8. En realidad tenía 9, pero no recuerdo haber cumplido años ese año que ella estaba enferma.
Me gustan los perro mas que los gatos, los gatos me persiguen y se me acercan siempre.
Cuando algo me preocupa mucho, me puedo enfermar de angustia.
Algún día quise ser vegetariana, nunca lo intenté, no tengo voluntad.
Lloré de emoción el día que vi a Roger Federer de cerca en una cancha de Tenis.
Me ha tocado empezar de cero tantas veces que ya me da miedo hacerlo.
Las dos personas que más admiro por su humildad y valor en la vida son mi padrino y mi hija mayor.







Un rincón y tu recuerdo.

Esa sensación de estar en un lugar que te llena de paz…

Llego cansada después de un día largo de trabajo, manejar por horas entre un tráfico y otro; comer a medias y darme cuenta de que todo valió la pena justo en ese instante en el que me quedo sola en la habitación. Y yo me sentía un poco mal porque no pude volver a casa.

Este cuarto pequeño, estas sábanas, esta cama.
Esta casa que un día quise volver a tener en mi camino.

Cada vez que estoy aquí, recuerdo las noches de insomnio acompañada de esa amiga con la que conversaba por horas, ambas con mucho café, ella con su cigarro.
Sus consejos, sus comentarios. Nuestras risas y ese abrazo que se siente en el alma.

Recuerdo la primera vez que me quedé dormida hasta muy tarde. Me levanté apenada y me dijiste: si dormiste tantas horas, es que lo necesitabas. Duerme lo que necesitas, ya habrá tiempo para otras cosas.

Estoy divagando, si, estoy recordando momentos en los que cuando se hace de noche, me subo a esta cama y me doy cuenta de que también es mi casa. Me doy cuenta de que esa sensación de paz viene sola; no se programa, no se planifica.

En este cuarto dejaste de respirar una tarde, entre mis brazos. En este cuarto te recuerdo como si fue ayer la última vez que me diste tu bendición y un beso de buenas noches.

Te extraño, amiga.