Ir y venir, pensar y creer, soñar y volar; despertar.
Este día a día que atormenta la paz de un silencio necesario para encontrar lo que buscas frente al espejo no es fácil.
Hay que ser optimista, o muy tonto para creer que la vida se compone con solo creer que se puede.
Algunos le llaman constancia, otros fe; yo creo que la vida consiste en prepararse.
La vida consiste en prepararnos para lo que viene y la verdad es que nunca estamos preparados para lo que llega. La vida se encarga, muy descarada ella, de hacerte saber que las cosas no siempre suceden cuando buscamos o queremos, el timing llega cuando la puta vida cree que estamos listos, y eso no lo sabemos hasta que nos pega en la cara.
No busco salvación el las líneas de otros que leo calmada mientras seco mis angustias con el borde de mi blusa, ni paz en esa taza de café de las 7 de la mañana, que suele ser la segunda del día.
No espero consejo en la mirada de una amiga que escucha mi pesar, solo quiero que me deje seguir, seguir un paso más allá.
No es mentira eso de que a veces hay que rendirse, no es mentira. Hay que rendirse y después de llorar una tarde entera, y dormir.
Siempre amanece pesado en la espalda pero liviano en los pies. Compensar eso es una tarea que se aprende a manejar con la práctica y un par de días sin conexión a Internet.
Crear silencios es la clave, silencios para escucharnos.
Es lo más complicado que he hecho en mi vida y aún no he sanado la mitad de mis angustias, pero al menos ya escribo, acepto, perdono y cada vez hay menos miedo en mi "qué decir" cuando se me despierta la necesidad de contar, que no es otra cosa que soltar poco a poco esos nudos de los que hay que meterle los dientes para ir aflojando. Cada vez hay menos nudos.
Es como esos científicos que pasan una vida creando una teoría, sabemos las respuestas, lo que no sabemos es hacerlo creíble, tangible; ahí se nos va la vida.
Por ahora solo hago el ejercicio diario de aprender a respirar, eso, para alguien que a los 10 años no podía correr más de 50 metros seguidos son perder al aliento, es bastante.
Respiro.
Sigo.
@GabyAcostaSoto
26 mar 2017
8 mar 2017
Equidad
El mejor mensaje que puedes enviar cuando piensas en el "Día De la Mujer" es educar a tus hijos y enseñarle lo que significa EQUIDAD. Equidad de género.
Ah, y a las hijas también. Estamos hablando en plural, es norma, es deber simple.
Recordemos que mujeres y hombres NO somos iguales.
¡Vivan las diferencias!
El plan, dicen quienes tratan de entender el tema, es lograr equidad entre hombres y mujeres. Que no es lo mismo que igualdad en todo, eso no se puede.
Si, a las mujeres se les respeta, así debe ser, y a los hombres también.
Me aterran las mujeres que un día como hoy despliegan su odio contra el género masculino, muchas veces con olor a resentimiento.
Lo mejor es sanar.
No todas nos hemos sabido defender ante un abuso, sea un hombre o una mujer, sea un Estado con cara de hombre, como suele suceder.
Muy probablemente alguna mujer, más de una vez quiso usar su posición de poder para abusar de ti. De ese cuaderno de los abusos tengo varias notas a mano.
Madres, padres, díganle a sus hijas que dejen de ser "guerreras", que las guerras son solo lucha y sufrimiento y que la vida no es solo guerra. Inculca el valor que se requiere para ser determinada y firme, que aprenda a valorarse y que sepa que no es más ni menos que un hombre; aunque solo nosotras podamos parir (eso es ventaja natural que sabemos aprovechar).
Ser guerrera solo conlleva a un sufrimiento en lo inconsciente y ese "merecer" de librito que no llega si no te pones las pilas y buscas lo que quieres. No a todo el mundo le llega del cielo...
Entonces, es garantizar todos los derechos para todos por igual, ese es el plan. En ese caso no habría que conmemorar un día como hoy.
Si quedamos en que la respuesta a nuestras dudas y diferencias está en la educación, entendamos entonces que la educación se recibe en casa.
Mensajes bellos y fotos inspiradoras se suben a velocidad luz en días como hoy. Mejor busca el verdadero significado, entiéndelo y cuida de respetar al resto.
Del Día de la No violencia contra la mujer hablaremos en su momento.
¿Cómo llegamos hasta este 8 de marzo? Eso es historia que se consigue googleando en menos de tres minutos a velocidad ABA-Venezuela.
EQUIDAD:
Del lat. aequĭtas, -ātis.
1. f. Igualdad de ánimo.
2. f. Bondadosa templanza habitual, propensión a dejarse guiar, o a fallar,
por el sentimiento del deber o la conciencia, más bien que por las
prescripciones rigurosas de la justicia o por el texto terminante de la ley.
3. f. Justicia natural, por oposición a la letra de la ley positiva.
4. f. Moderación en el precio de las cosas o en las condiciones de los
contratos.
5. f. Disposición del ánimo que mueve a dar a cada uno lo que merece.
@GabyAcostaSoto
Marzo 08, 2017.
Ah, y a las hijas también. Estamos hablando en plural, es norma, es deber simple.
Recordemos que mujeres y hombres NO somos iguales.
¡Vivan las diferencias!
El plan, dicen quienes tratan de entender el tema, es lograr equidad entre hombres y mujeres. Que no es lo mismo que igualdad en todo, eso no se puede.
Si, a las mujeres se les respeta, así debe ser, y a los hombres también.
Me aterran las mujeres que un día como hoy despliegan su odio contra el género masculino, muchas veces con olor a resentimiento.
Lo mejor es sanar.
No todas nos hemos sabido defender ante un abuso, sea un hombre o una mujer, sea un Estado con cara de hombre, como suele suceder.
Muy probablemente alguna mujer, más de una vez quiso usar su posición de poder para abusar de ti. De ese cuaderno de los abusos tengo varias notas a mano.
Madres, padres, díganle a sus hijas que dejen de ser "guerreras", que las guerras son solo lucha y sufrimiento y que la vida no es solo guerra. Inculca el valor que se requiere para ser determinada y firme, que aprenda a valorarse y que sepa que no es más ni menos que un hombre; aunque solo nosotras podamos parir (eso es ventaja natural que sabemos aprovechar).
Ser guerrera solo conlleva a un sufrimiento en lo inconsciente y ese "merecer" de librito que no llega si no te pones las pilas y buscas lo que quieres. No a todo el mundo le llega del cielo...
Entonces, es garantizar todos los derechos para todos por igual, ese es el plan. En ese caso no habría que conmemorar un día como hoy.
Si quedamos en que la respuesta a nuestras dudas y diferencias está en la educación, entendamos entonces que la educación se recibe en casa.
Mensajes bellos y fotos inspiradoras se suben a velocidad luz en días como hoy. Mejor busca el verdadero significado, entiéndelo y cuida de respetar al resto.
Del Día de la No violencia contra la mujer hablaremos en su momento.
¿Cómo llegamos hasta este 8 de marzo? Eso es historia que se consigue googleando en menos de tres minutos a velocidad ABA-Venezuela.
EQUIDAD:
Del lat. aequĭtas, -ātis.
1. f. Igualdad de ánimo.
2. f. Bondadosa templanza habitual, propensión a dejarse guiar, o a fallar,
por el sentimiento del deber o la conciencia, más bien que por las
prescripciones rigurosas de la justicia o por el texto terminante de la ley.
3. f. Justicia natural, por oposición a la letra de la ley positiva.
4. f. Moderación en el precio de las cosas o en las condiciones de los
contratos.
5. f. Disposición del ánimo que mueve a dar a cada uno lo que merece.
@GabyAcostaSoto
Marzo 08, 2017.
24 feb 2017
Regresando a las estadísticas
Venezuela no da tregua.
Vivo en un país donde todo el tiempo por alguna cosa sientes que eres parte de las estadísticas.
Las hay para escoger, pobreza, situación laboral, crisis humanitaria, inseguridad; de cada cosa (negativa) que se pueda medir, en Venezuela estamos al día.
Lo que me trae la vida complicada es que sigo sumando a las estadísticas de inseguridad.
Hace 5 días me robaron mi carro, lo llaman "hurto", porque se lo llevaron del lugar donde lo dejé estacionado. Obviamente, nadie sabe, nadie supo. Y como estoy en otras tantas estadísticas no tenía seguro por lo que la pérdida es completa.
Es de esas cosas que solo pasan, sales y no consigues tu carro, tu patrimonio; ese que cuesta tanto conseguir cuando formas parte de las estadísticas de "no me alcanza".
Hay una frase que no se sale de mi mente con esto: LA INSEGURIDAD ES UNA SENSACIÓN.
Y si, resulta que no se me quita la sensación de estadística de inseguridad cuando voy camino al Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas a hacer mi declaración, donde dejo por escrito con firma y huellas que la sensación de inseguridad llegó a mi vida, nuevamente.
No se me quita la sensación cuando escucho una y otra vez que debo dar gracias a Dios porque "no me pasó nada". Porque cada día, todos los días en Venezuela son asesinadas personas por un carro, un teléfono, unos zapatos, un pan.
No se me quita la sensación de esa estadística cuando regreso al cuerpo policial, un par de días después y me toca entregar la copia de los documentos originales de mi vehículo, y mientras el funcionario toma nota y me recibe, veo cientos, tal vez miles de sobres, carpetas y lo que parece ser un montón de sensaciones arrumadas en pilas medianamente ordenadas en una oficina de la delegación.
Para completar mi mal, un malestar físico hace que mi médico me prohíba el café por otra semana, nada qué hacer.
Unos días y debo retomar el rumbo de mis días, entender que solo me quitaron algo sin lo que puedo vivir perfectamente, pero algo que era mio y que no puedo recuperar como quien sale a comprar huevos frescos porque se pusieron piches lo que ibas a usar en la tortilla. Eso no pasa cuando estás en algunas estadísticas.
Es cierto entonces lo de aquella frase: La inseguridad es una sensación. Si, porque esa sensación se queda contigo, se queda casi de manera permanente cada vez alguien te quita tu patrimonio, solo porque puede.
Solo pido para que mi sensación acabe.
Me quedo un rato más con mi sensación de inseguridad y con las estadísticas renovadas a ver si algo bueno pasa.
Abrazo a mi pequeña.
... y respiro.
Vivo en un país donde todo el tiempo por alguna cosa sientes que eres parte de las estadísticas.
Las hay para escoger, pobreza, situación laboral, crisis humanitaria, inseguridad; de cada cosa (negativa) que se pueda medir, en Venezuela estamos al día.
Lo que me trae la vida complicada es que sigo sumando a las estadísticas de inseguridad.
Hace 5 días me robaron mi carro, lo llaman "hurto", porque se lo llevaron del lugar donde lo dejé estacionado. Obviamente, nadie sabe, nadie supo. Y como estoy en otras tantas estadísticas no tenía seguro por lo que la pérdida es completa.
Es de esas cosas que solo pasan, sales y no consigues tu carro, tu patrimonio; ese que cuesta tanto conseguir cuando formas parte de las estadísticas de "no me alcanza".
Hay una frase que no se sale de mi mente con esto: LA INSEGURIDAD ES UNA SENSACIÓN.
Y si, resulta que no se me quita la sensación de estadística de inseguridad cuando voy camino al Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas a hacer mi declaración, donde dejo por escrito con firma y huellas que la sensación de inseguridad llegó a mi vida, nuevamente.
No se me quita la sensación cuando escucho una y otra vez que debo dar gracias a Dios porque "no me pasó nada". Porque cada día, todos los días en Venezuela son asesinadas personas por un carro, un teléfono, unos zapatos, un pan.
No se me quita la sensación de esa estadística cuando regreso al cuerpo policial, un par de días después y me toca entregar la copia de los documentos originales de mi vehículo, y mientras el funcionario toma nota y me recibe, veo cientos, tal vez miles de sobres, carpetas y lo que parece ser un montón de sensaciones arrumadas en pilas medianamente ordenadas en una oficina de la delegación.
Para completar mi mal, un malestar físico hace que mi médico me prohíba el café por otra semana, nada qué hacer.
Unos días y debo retomar el rumbo de mis días, entender que solo me quitaron algo sin lo que puedo vivir perfectamente, pero algo que era mio y que no puedo recuperar como quien sale a comprar huevos frescos porque se pusieron piches lo que ibas a usar en la tortilla. Eso no pasa cuando estás en algunas estadísticas.
Es cierto entonces lo de aquella frase: La inseguridad es una sensación. Si, porque esa sensación se queda contigo, se queda casi de manera permanente cada vez alguien te quita tu patrimonio, solo porque puede.
Solo pido para que mi sensación acabe.
Me quedo un rato más con mi sensación de inseguridad y con las estadísticas renovadas a ver si algo bueno pasa.
Abrazo a mi pequeña.
... y respiro.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)