4 mar 2020

Para Mayer


No voy a contar cómo nos conocimos, en las cosas que coincidimos y todas las veces que nos peleamos, las confidencias que nos hicimos, todos los cafés que nos tomamos, lo que caminamos o corrimos.
No voy a contar cuanto respetábamos y valorábamos el trabajo de la otra, los consejos que nos dimos, ni las metidas de pata que hicimos.
No voy a contar los sueños que teníamos ni los recuerdos que nos gustaba recrear en conversas infinitas.
No voy a contar cuanto sabíamos de nosotras y cómo llegamos a ser amigas. 
Cómo nos juntamos, nos distanciamos y nos volvimos acercar y luego a distanciar una y otra vez.
No voy a contar lo triste que me siento ni todo lo que he llorado desde hace 4 días por ti.
No contaré nada.

Prometo sonreír cuando vuelva a pensar en ti; pero no hoy, ni mañana. Tal vez en unos días o una semana, no sé cuando, pero te prometo que lo haré.

Hoy estoy triste, porque en mi sentir egoísta pienso que tenías mucho que dar todavía, y tal vez para ti fue suficiente.
Hoy me prometo respetar tu momento para irte  y buscar la manera de entender que cada quién debe vivir e irse a su manera y no a la manera que el resto queremos.

Hoy solo quiero darte las gracias por lo que me diste y lo que me permitiste dar.

Te abrazo.

Gaby.


PD: El porta retratos sigue en mi mesa de noche y el servilletero en mi mesa.



Maracay, 04/03/2020

7 jun 2017

Mi vida

Las veo y sonrío.
Ellas se ríen conmigo, se ríen de mi.
Sonrío.
Su risa es como un canto de ángeles, a ratos estruendosa, a ratos un susurro.
Las veo y sonrío.
Tienen la piel suave, dulce.
Las veo, las beso
Vuelvo a sonreír.
Cuanta alegría, cuanto miedo.

10 may 2017

Disparen a matar

"Otro mas..."

Esa es la línea que se repite casi a diario cada vez que se anuncia una nueva muerte a manos de la represión en Venezuela.

Mi país, a las 6 de la tarde se torna más obscuro, es la hora en la que los dirigentes dan el parte del día. Se confirman muertes, heridos, detenidos y demás sucesos del día de protesta. Muchas veces esa hora es apenas el comienzo para la represión en algunos sectores; donde la noche sirve de escudo para apuntar sus armas amparados en el terror, servidos en la violencia.

¿Cuando empezó esto?
¿Cuando acaba?

Las respuestas varían según el interlocutor.

Yo solo quiero dejar de llorar la muerte de gente a la que conozco por una foto en la nota cuando se anuncia su muerte. Una muerte provocada por la represión, esa que ordena el que ocupa el puesto de mayor rango político en mi país, ese al que le gusta bailar en televisión abierta y que celebra la muerte de ajenos con salsa brava.
Esa orden que pasa por una cadena de mando no disminuye, no cesa, y después de 40 días vemos que crece, cada vez más violenta, más atroz.
En este país lo que sobran son bombas lacrimógenas, mala intención y brazos a la orden del matón de la escuadra para apuntar a inocentes, a gente que con un escudo de madera o latón se protege de los gases  y aguanta la arremetida. Al que está detrás, al que no se rinde.
Estamos todos un poco heridos...
Heridos en el pecho, en la cabeza, en los pies.
Heridos de muerte.
Acá la orden no es disolver, acá la orden parece que es apuntar al blanco y que cada venezolano que pide libertad, paz, progreso, elecciones libres y justicia sea la diana del uniformado de guardia.

Disparen a matar, que para el gobierno los muertos solo son cifras.


18 años y este gobierno se tambalea, y dispara a quemarropa.
Nuestro trabajo a esta hora es uno: No te dejes matar.
Nuestra tarea es salir de este gobierno y no morir en el intento.

@GabyAcostaSoto